En una habitación tétrica, donde el misterio abunda, y la humedad ataca los huesos, es ahí donde esta el deseo sentado afligido, cubierto con telas de araña, abortado de amor, tiene la piel de gallina, totalmente absorto propone rendirse y evita respirar pedazos de moléculas mortales, esta perplejo, quieto, con nauseas ahorcando su traquea, temblando repulsivo, pero el sentimiento sumiso, siempre esperará ser rescatado, por el humano.
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